lunes, 14 de marzo de 2011

DEJAR DE CAVAR


Hace poco escuche en las noticias  “En 2010 el gobierno gastó 14 veces más en responder a desastres naturales que en prevenirlos”. 


Este es un ejemplo de un error muy habitual en la toma de decisiones:  para evitar perder algo tomamos frecuentemente decisiones que conllevan un alto riesgo de perder mucho más en el futuro. Pasa cuando se juega en el casino. Uno antes de irse a casa habiendo pérdido algo de dinero, se queda apostando más y al final… pierde hasta la camiseta. Hay quien estaciona el automovil en la calle en zona de peaje, y no paga lo correspondiente al taxímetro pensando que quizá no pase el agente de transito. Al final la multa es muy superior a lo que le habría costado el pagar el importe del estacionamiento.


La razón de estos errores es que las pérdidas tienen un impacto subjetivo muy fuerte en nosotros, y antes de aceptarlas hacemos cualquier cosa por evitarlas. Suelen ser huidas hacia adelante que llevan a un precipicio peor. Invertir en prevenir una catátrofe es un gasto cuya necesidad no es evidente. Antes de incurrir en ese gasto preferimos pensar que no va a pasar nada y… al final llega lo peor.  


Si no fuera obligatorio el seguro del coche, habría muchos más conductores que circularían sin seguro de los que actualmente hay (alguna vez he leido que un 36% de los coches van sin seguro. No sé si será cierto). Asegurar el coche es un gasto y quizá no sea necesario y…  Cuando las cosas empezaron a ir mal en Enron, en vez de aceptar la nueva situación, los máximos responsables decidieron manipular la contabilidad para que el precio de la acción siguiera subiendo y…


En las empresas hay proyectos en los que se ha invertido dinero y no están dando los resultados que se esperaban. En lugar de abandonarlos reconociendo la pérdida de la inversión, se sigue apostando por ellos  malgastando más dinero a la espera de unos resultados que nunca acaban de llegar. Decía Peter Drucker que para salir de un hoyo lo mejor es dejar de cavar. Pasa lo mismo cuando se invierte en bolsa. Si las acciones que hemos comprado bajan de precio, en vez de vender estas acciones (que ahora ya no nos gusta tener) las mantenemos e incluso compramos más. Frecuentemente esas acciones siguen bajando.


Este es un error demasiado frecuente, por lo que merece la pena tenerlo en cuenta para no caer en él.



“Si estas atravesando el infierno, no te pares.”


Winston Churchill

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