domingo, 8 de mayo de 2011

QUE SE REQUIERE PARA INNOVAR


Siempre que se habla de innovación, se tratan temas como tener una idea, conseguir financiación, valor añadido de los productos o procesos, y un largo etcétera. Sin embargo, se deja de lado un tema vital: renovación de conocimientos.


Si alguien tiene una idea innovadora, la pone en marcha y triunfa, no debería bastarle, no debería tumbarse a la sombra y vivir de las rentas. Será cuestión de tiempo, que alguien le saque bruscamente del sueño de triunfo. Esto vale tanto para el emprendedor con éxito, como para el trabajador por cuenta ajena en una empresa de innovación.


El conocimiento es algo difícil de evaluar en los propios trabajadores, incluso en uno mismo, pero es esencial para moverse en un ambiente en constante cambio, y con retos cada vez diferentes. Por eso, el conocimiento debería comenzar a ser un punto importante a evaluar, porque “dejar de aprender” cosas, tecnologías, estrategias, puede suponer que una empresa (o trabajador) se quede atrás en la competición por el mercado. 


La innovación se basa en saber qué es lo que existe, para después mejorarlo, cambiarlo u optimizarlo. Pero si un trabajador no conoce los últimos avances en algún área del saber relacionada con su trabajo, estará en inferioridad de condiciones que sus competidores a la hora de sacar un nuevo producto innovador.


Así, el emprendedor deberá estar al corriente de las novedades en su sector, estudiando nuevos temas si estos aparecen (nuevas plataformas informáticas o lenguajes de programación; nuevos modelos productivos; nuevas ideas de la competencia; lo que sea que competa a su negocio) con el fin de mantener su proyecto empresarial bien alto en la tabla del éxito. Por otra parte, debería preocuparse de que sus trabajadores también estén en formación continua, mejorando destrezas y conocimientos a todos los niveles que sean necesarios para sus trabajos. Con trabajadores que no han actualizado su formación desde que entraron en la empresa, una empresa tenderá a oxidarse y a no poder afrontar las demandas del mercado.






“Mi Vida Esta Llena de Desgracias, Algunas de Las Cuales Jamas Sucedieron.”

Descartes

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