Veamos esta historia acerca de cinco ejecutivos que trabajaban en la misma compañía: los dos hermanos TODOS, ALGUIEN, CUALQUIERA y NADIE .
Había que realizar una tarea muy importante y TODOS estaban convencidos que ALGUIEN iba a hacerla. Era una tarea que CUALQUIERA podría haber hecho, pero NADIE tomó la iniciativa. Ahora ALGUIEN está molesto porque era la tarea de TODOS. TODOS pensaron que CUALQUIERA podría haberla completado, pero NADIE se percató de lo que pensaron TODOS. Al final, TODOS culparon a ALGUIEN porque NADIE hizo lo que CUALQUIERA podría haber hecho.
NADIE se salvó del distanciamiento que esto produjo entre TODOS, tampoco NADIE se hizo cargo y TODOS perdieron la confianza en su capacidad de mejorar a futuro. De hecho, ayer me cruce en el pasillo con ALGUIEN que me contó en forma confidencial (“no se lo vayas a contar a NADIE”, me dijo), que TODOS estaban muy, pero muy lejos de lograr los objetivos comprometidos y que NADIE quería seguir trabajando en esta empresa.
Cualquier similitud es solo coincidencia
“Es pobreza del espíritu, obstinarse en devolver el daño que se ha recibido.”
Rudyard Kipling
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