martes, 19 de abril de 2011

AMOR AL TRABAJO


¿Cuántas personas en el mundo pueden decir que realmente aman su empleo? Al parecer, muy pocas. Sin embargo, es necesario pensar que la mayor parte del tiempo de vida adulta se vive en el trabajo: ¿por qué alguien pasa su existencia haciendo algo que no le gusta?
Las respuestas a esa pregunta pueden ser muchas: por necesidad, por miedo, por comodidad, por sueldo, etcétera. Generalmente, cuando las personas buscan justificar su inamovilidad encuentran mil pretextos que suenan absolutamente lógicos y convincentes.


 ¿Por qué Amar Lo que Se Hace?


Cuando no amas lo que haces es fácil tener un empleo mediocre, un salario mediocre y una vida mediocre. La mediocridad hará que difícilmente notes cuáles son tus virtudes en el trabajo y las explotes para incorporarte en otros puestos.


Más allá, la mediocridad te discapacitará para ir en busca de lo que realmente amas y desempeñarte en lo que de verdad te puede hacer exitoso. Te condenará a una vida “a medias” donde todo sea tibio y sin emoción.


Además, será fácil perder el control de existencia, pues la gente mediocre pasa todo el tiempo culpando a los demás de lo que no hizo, de lo que no fue o de lo que no obtuvo.


Simplemente: Ama Lo que Haces


Existen muchos casos de personas que sin ninguna instrucción profesional llegaron a alcanzar el éxito. ¿Cómo? Haciendo lo que realmente amaban. Algunos comenzaron vendiendo algún producto en las calles y a base de esfuerzo y constancia hicieron crecer su negocio.


Esto se logra cuando se tiene la habilidad de creer en uno mismo y se trabaja con pasión. Su convicción los llevó a resistir los primeros años decisivos al abrir una empresa, a buscar maneras de formalizar sus operaciones, a saber que la inversión es una forma de privarse del beneficio presente para el disfrute futuro.


Por ahí dicen que el amor al trabajo nos hace amos de sus resultados, en tanto que el desamor nos hace esclavos del reloj. Ama lo que haces y seguramente no tendrás que esforzarte tanto para llegar hasta donde deseas, en tanto que los costos de oportunidad que debas asumir para conseguirlo serán muy escasos con respecto a las ganancias.


“Una de las peores formas de vivir es preocuparse de lo que otros piensan de ti.”


Raul Reyes

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