viernes, 22 de mayo de 2009

AMOR AL TRABAJO



















El pasado sábado me encontraba viendo la televisión y pude observar un anuncio de una bebida (Cerveza), la frase de éste me resultó muy interesante porque decía algo así como “Los Equipos de Monterrey saben sudar la camiseta”, haciendo alusión a la imagen del fondo: en donde aparece una cerveza “sudando de helada”. Esto me hizo recordar lo orgullosos que somos la gente de monterrey para decir que somos muy “chambeadores”, por que “sabemos sudar la camiseta”. ¿Usted realmente cree que los somos?

Lanzo esta pregunta por que en los últimos años cada día escucho con más frecuencia que las nuevas generaciones ya no son “tan entregadas como antes, que hace veinte años las personas se dedicaban a su trabajo en cuerpo y alma, que la gente buscaba hacer carrera en una empresa, etcétera. De los comentarios que escucho sobre el pasado, todo indica que antes la fuerza laboral era más entregada a su empleo, más leal a la empresa. Yo creo que es muy posible que los empleados (hablando en general) estén cambiando, de la misma forma que cambian las generaciones.

Pero también creo que las empresas han cambiado, que el espíritu y ambiente laboral ha cambiado, por que todo en una sociedad cambia al unísono (al mismo tiempo). Cambia el entorno, cambia la manera en que nos relacionamos las personas, cambiamos las personas y las organizaciones. Lo que no cambia es la naturaleza humana: las necesidades y deseos de los individuos por encontrar un significado a lo que nos rodea, y de establecer contactos humanos que le den trascendencia a nuestra existencia.

Carlo María Giulini, exdirector de la Filarmónica de Los Ángeles decía: “Mi intención ha sido siempre lograr el contacto humano sin autoridad impuesta. Después de todo, un músico no es un oficial militar. Lo que más importa es el contacto humano. El gran misterio de interpretar la música requiere de una amistad verdadera entre aquellos que trabajan juntos. Cada miembro de la orquesta sabe que estoy con él con el corazón”. El contacto humano es necesario, lo buscamos y por eso formamos hogares, pero también se requiere de cierto grado de contacto humano en los centros de trabajo. Y cuando este no existe,  o se basa en las apariencias, se vuelve casi imposible trabajar en equipo.

Detrás un equipo de trabajo que se rehusa a colaborar entre ellos obviamente existe un problema de contacto humano, existe un problema de amistad. ¿Un problema de amistad en la empresa? Que raro se escucha verdad, amistad y empresa, términos que parecen tener tan poco en común. Como si se nos olvidara que estamos hablando de seres humanos que además de buscar el sustento, también necesitan del contacto humano, y la amistad es un tipo de contacto. Pero no puede existir amistad, si no hay confianza entre los miembros.

David Whyte escribió: “Ésta no es la época de la información... Olvídense de las noticias, de la radio y de la pantalla borrosa. Éste es el tiempo de las hogazas y del pescado. La gente está hambrienta y una buena palabra es pan para mil”. La verdad es que buena parte de las veces la ausencia de buenas palabras: expresiones de empatía y simpatía son las que descomponen el ambiente laboral. Por que siempre existirá un “dictador en potencia” que cuando tiene la autoridad en sus manos empieza a jugar al juego del poder, empieza a abusar poco a poco de los demás, y es través de las palabras que esto se denota.

           Por favor escúchese durante un rato, y escuche a los demás ¿cuáles son las palabras que más se repiten en su organización? ¿Cuál es el tono en que se expresan estas palabras? No me lo diga, no me lo tiene que decir, basta con ver la cara de sus compañeros a la hora de la entrada. Si llegan con cara de desgano y frustración, es por que ya están “fastidiados”, ya saben lo que les van a decir sean cual fuere los resultados. Por que las palabras siempre pesan, y a veces pesan más que los actos.

Hace unos años Jack Canfield y Jacquieline Miller escribieron un libro titulado “Amor al Trabajo”, y en expresan una maravillosa idea que yo considero que es todavía vigente: “La gente desea poder llegar a un centro de trabajo donde pueda sentirse amada, apreciada, y saber que es importante, en lugar de sentirse  degradada, ignorada o tomada como un objeto. Por que muy en el fondo, todos desean llevar a cabo un trabajo productivo, agradable, significativo y experto. Todos desean pertenecer, contribuir, importar y hacer una diferencia. Por último, todos desean escuchar las palabras: Gracias. ¡Eres diferente!

Nathaniel Branden, doctor en filosofía, “Las mentiras más devastadoras para nuestra dignidad no son tanto las mentiras que decimos, sino las mentiras que vivimos”.  Las personas que laboramos en cualquier organización buscamos vivir nuestra realización a través de una labor remunerada, buscamos servir para sentir la satisfacción de que somos útiles, buscamos hacer bien las cosas para darnos cuenta que somos capaces de mejorar día con  día. Todos odiamos las mentiras, decirlas y vivirlas, todos en el fondo queremos decir que amamos nuestro trabajo, si no fuera así estaríamos desperdiciando un 60 por ciento de nuestro tiempo. Si las personas no se entregan lo suficiente en su organización, o como a usted le gustaría, pregúntese si usted no tiene algo que ver con esto.

"La vida no se mide en minutos, se mide en momentos". 

Pelicula: El Curioso Caso de Benjamin Button.

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