domingo, 3 de enero de 2010

CALIBRACION





































Desde la perspectiva de la psicología, pensar es manipular representaciones mentales, estas representaciones pueden ser palabras, imágenes, sonidos o cualquier otro tipo de información. Lo que llamamos pensar, es transformar estas representaciones de manera que nos permita resolver problemas, encontrar respuestas, idear soluciones, o simplemente soñar.
La rama que se especializa en este asunto del pensamiento se denomina psicología del conocimiento (cognitiva), y es la responsable de que ahora entendamos – al menos mejor que antes – los procesos mentales que nos permiten articular ideas a través del lenguaje, y otras actividades.
Un tema central en la psicología del conocimiento tiene que ver con las representaciones mentales que mencione al principio, a estas les llaman también: imágenes mentales. Debo mencionar que por llevar el término “imágenes” no necesariamente implica que son visuales. Es decir, aspectos como el recuerdo de un aroma o un sonido, e inclusive una emoción, son considerados también como imágenes mentales.
Estas imágenes mentales incluyen una amplia variedad de representaciones, y la forma en que las organizamos en nuestra mente es a través de las categorías, en este caso las categorías también reciben el nombre de conceptos. Los conceptos nos permiten clasificar el complejo y enmarañado archivo de imágenes mentales que hemos ido adquiriendo a través de nuestra vida. ¡Más lo que se acumule esta semana!
El creador de la técnica denominada Mapas Conceptuales, Joseph D. Novak, explica: “Concepto son las imágenes mentales que provocan en nosotros las palabras o signos con los que nos expresamos. Los conceptos hacen referencia a acontecimiento u objetos”. Novak tiene toda la razón, pero también los conceptos sirven como contenedores, digamos que sirven como “legajos” para colocar en ellos representaciones mentales –todo lo que detalle antes - de una forma más ordenada. Jerome Bruner, lo describe muy claro en su libro “Un Estudio del Pensamiento”: “la formación de conceptos es un acto inventivo en virtud del cual se construyen clases o categorías”.
De esta manera que podemos establecer: las imágenes mentales, que no son solo visualizaciones, sino desde palabras, sonidos, aromas y emociones, son organizadas en categorías, que también reciben el nombre de conceptos. Estas categorías permanecen como parte de nuestros procesos del pensamiento, y nos permiten asignar a las imágenes mentales una etiqueta que la describe, asociándola a otras imágenes semejantes en cuanto a su característica, y diferenciándolas a las que son distintas.

¿Han observado como huele el vino un somelier? ¿Han visto como un chef prueba un poco del platillo que está elaborando antes de terminar? Lo que hacen es “una observación concentrada y entrenada”, como los describe Carmen Sebastián – especialista en Programación Neuro Lingüística. Esta observación les permite identificar sabores y aromas que para algunos nos resultarían muy difíciles de diferenciar. EL somelier y el chef lo pueden hacer por que tienen muy bien “calibrados” sus sentidos, y pueden distinguir y nombrar – gracias a su sensibilidad y entrenamiento – una variedad de sabores y olores.
Los aromas y sabores para un profesional de la cocina y del vino toman forma de conceptos, imágenes mentales previamente clasificadas y organizadas. Sus años de entrenamiento y experiencia les han ayudado a calibrar sus sentidos permitiéndoles identificar los elementos esenciales que distinguen a un buen platillo o una buena botella de vino. Al igual que las básculas y los termómetros, todo lo que realiza funciones de medición y evaluación requiere para su buen funcionamiento ser calibrado. ¿Eso incluye a nuestros procesos del pensamiento? Calibrar implica ajustar, con la mayor exactitud posible, las indicaciones de un instrumento de medida con los valores que ha de medir. Usted utiliza un calibrador para saber que presión de aire de sus neumáticos, un termómetro es un calibrador para conocer la temperatura, y en general todos los instrumentos de medición, los calibradores, deben estar debidamente ajustados.
En las organizaciones el dueño y/o directores están “calibrados” de una forma, y algunos empleados de otra. Por esa razón no es posible que evalúen las situaciones de la misma manera un empleado con dos décadas de experiencia, que uno de recién ingreso, el de mayor experiencia tiene el criterio normado de acuerdo a la organización, uno de recién ingreso no; esto es por que le hace falta que lo calibren de acuerdo a los estándares de la empresa.
Las áreas de capacitación en buena medida esto es lo que hacen, calibran al personal de acuerdo a las necesidades de la empresa. Ajustando los “instrumentos de medición”: el juicio, el criterio, las prioridades, en términos que comulguen con la visión de la organización.

Ahora que nos encontramos al inicio del año, no hara falta una calibrada a la organización?

“Los científicos lo han demostrado: Las hipótesis que formulamos condicionan los resultados”.

Josiane de Saint Paul

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