jueves, 13 de mayo de 2010

COMO BLINDAR UNA MARCA



Al Ries, el famosísimo analista de marketing quien coescribiera los clásicos “Las 22 leyes inmutables del marketing” y “Posicionamiento, la batalla por su mente” nos regala este visionario artículo refiriéndose a la solidez de las marcas consolidadas.
Con una claridad asombroa, como es su costumbre, Ries analiza la solidez de las marcas mediante grandes ejemplos de la historia como Tylenol, Goldman Sachs, Bill Clinton, el mismo Tiger Woods y ahora la marca Toyota. El cierre del artículo es lapidario; le recomiendo leer hasta el final… le garantizo que le sorprenderá.


“Usted no puede vencer a alguien con un nadie”, dice el viejo axioma político, y es aplicable también al marketing.


Últimamente, un número de “alguienes” del marketing han entrado en serios problemas. La típica reacción en los medios: 
“Olvídense de la marca”.


No tan rápido. Una vez que la marca llega a una posición fuerte en las mentes de los consumidores, se hace casi impenetrable a las críticas.


Tomen a Tylenol, por ejemplo. En septiembre de 1982, siete personas murieron en Chicago después de tomar cápsulas de Extra-Strenght Tylenol envenenadas con cianuro. Los medios saltaron sobre la historia con predicciones de condena a muerte para la marca.


“¿Un golpe mortal para Tylenol?” fue el titular de un artículo de BusinessWeek. “El miedo al Tylenol”, tituló la nota de tapa de Newsweek.


“Una predicción que puedo hacer es que usted no volverá a ver el nombre Tylenol en ninguna forma durante un año”, escribía un importante ejecutivo en un artículo del New York Times. “No creo que puedan siquiera vender otro producto con ese nombre”.
“Tal vez haya un publicitario que piense que puede resolver este tema, y si pueden encontrarlo quiero contratarlo”, continuaba el ejecutivo, “porque lo necesito para convertir a nuestro enfriador de agua en un enfriador de vino”.


Todo muy entretenido, pero no preciso. Hoy, Tylenol está de vuelta, más grande que nunca: es la marca número uno de medicamentos over the counter.


Tomen a Tiger Woods. Cada vez es más claro que a medida que le vaya bien en los links de golf, su marca se va a recuperar perfectamente.


El día anterior al comienzo del Masters, la cifra de imagen positiva se había incrementado al 69%, y la cifra negativa había caído al 31%. Un par de semanas como esa y Tiger habrá salido del aprieto.


Yo lo estuve observando por TV en el Masters y me impactó la entusiasta recepción que le dieron los fans del golf. Fue como si el escándalo nunca hubiese ocurrido.


Tomen a Toyota. Desde los tiempos de Tylenol, nunca una marca fue tan golpeada por los medios. “La humillación de Toyota”, tituló Bloomberg BusinessWeek en marzo de este año.
En el mismo mes, Toyota vendió en Estados Unidos más vehículos que cualquier otra marca de automóviles: Toyota 163.133; Ford, 159.009, y Chevrolet, 132.889.


Cierto, incentivos mayores a los normales ayudaron a mover la aguja para Toyota. Pero aun así, los consumidores votaron con sus billeteras ignorar las toneladas de papel llenas de publicidad negativa respecto de la marca.


Recientemente, Toyota detuvo las ventas de su Lexus GX 460 después de que Consumer Reports descubrió un problema con la forma en que el vehículo tomaba las curvas. Y la compañía también anunció que estaba probando la seguridad de todos sus vehículos deportivos utilitarios.


¿Recuperará alguna vez Toyota la percepción de líder que tenía en las mentes de los consumidores? No estoy convencido de que la haya perdido. Para muchos consumidores, la aceleración “pegada” y otros problemas fueron “sólo una de esas cosas que le pueden pasar a cualquier marca”.


Tomen a Mercedes-Benz. En un estudio de “predicción de confiabilidad” que data de 2007, Consumer Reports la rankeó como última entre 36 marcas mayores de automóviles. No importó. Ese año, las ventas de Mercedes subieron.


Mercedes-Benz ha sobrevivido a un número de artículos devastadores como por ejemplo una nota de Fortune en 2003, que decía: “Mercedes-Benz cayó en un bache. Las quejas de los propietarios aumentan. Los valores de reventa se caen”.
Hay muchos otros ejemplos que demuestran el poder de una marca fuerte para resistir a la publicidad negativa.


Ahí está Bill Clinton, tal vez el más conocido y más respetado hombre de estado del mundo. El mismo Clinton que fue enjuiciado por la Cámara de Representantes el 19 de diciembre de 1998 bajo cargos de perjurio, obstrucción de justicia y mala conducta en el cargo (y absuelto por el Senado el 12 de febrero de 1999). No importa. Bill Clinton es una marca excepcionalmente fuerte.


Tomen a Martha Stewart. En 2004, fue condenada por mentirles a los investigadores sobre una venta de acciones, y cumplió cinco meses en prisión.


No importa. En 2005, volvió a la TV con The Martha Stewart Show, ahora en su quinta temporada, y se pasó al Hallmark Channel en septiembre. Su revista, Martha Stewart Living, funciona bien y ella tiene acuerdos con Macy’s, Home Depot, PetSmart y Michaels.


Tomen a Goldman Sachs. ¿Alguien cree realmente que el juicio de la SEC va a dañar a su marca? Yo no. Goldman Sachs es una primera marca de bancos de inversiones, una posición que muy difícilmente cambie.


Las RR.PP son extremadamente efectivas para construir una marca. Pero una vez que una marca está construida, las relaciones públicas tienen poco efecto en la posición a largo plazo de una marca.


Desde el punto de vista del marketing, no obstante, el tema más interesante es en realidad lo contrario a qué ocurre cuando las cosas malas les ocurren a las buenas marcas.


¿Qué pasa cuando ocurren buenas cosas a las malas marcas?


Las malas noticias no matarán a una buena marca. Tampoco, desgraciadamente, las buenas noticias van a resucitar a una mala marca. Una vez que una marca está fuertemente establecida en la mente, parece resistir a los cambios, sean buenos o malos.


Años atrás, estábamos trabajando con Western Union, una marca asociada con un servicio obsoleto, el telegrama.


Para ilustrar el problema de la marca, la revista Time informó que una vez recibió un telegrama y supo que era falso porque había arribado a tiempo y no tenía errores tipográficos.


En ese momento, no obstante, Western Union era una compañía altamente tecnificada, la primera corporación americana en lanzar su propia flota de satélites de comunicación, que llamaron Westar. Los transponders de los satélites fueron también alquilados por otras compañías para realizar transmisiones de video, voz y fax.


Nuestro trabajo fue tratar de reconstruir la reputación de Western Union con un programa sustancial de publicidad corporativa.


Nos pasamos interminables horas tratando de convencer al cliente de que ese trabajo no tenía posibilidades de triunfar. En su lugar, sugerimos que se podría cambiar el nombre de la compañía. Además, había un gran nombre de marca que se podría haber explotado; Westar Corp.


No lo convencimos. Después, usamos el mismo argumento cuando Western Union estaba preparándose para entrar al negocio telefónico. Dijimos: Western Union significa telegramas; ustedes necesitan un nuevo nombre para su servicio telefónico.
Otra vez, no logramos convencerlo. Western Union lanzó un servicio telefónica bajo su nombre Western Union, y más tarde tuvo que cerrarlo, con una deuda de 603 millones de dólares.


(Después de una quiebra y varias reestructuraciones, Western Union es hoy una compañía muy rentable de transferencia de dinero, un negocio que tiene una fuerte relación con la herencia de los telegramas y su servicio de “money by wire”).


Muchas compañías han enfrentado problemas similares. ¿Qué hay que hacer cuando nuestro producto o servicio se convierte en obsoleto?


¿Qué debería haber hecho Wang cuando el procesador de palabras se volvió obsoleto?


¿Qué debería haber hecho Polaroid cuando una fotografía instantánea se volvió obsoleta?


¿Que debería haber hecho Kodak cuando la fotografía de film se volvió obsoleta?


En muchos casos, la respuesta es lanzar nuevos productos y después tratar de cambiar las percepciones existentes en las mentes de los consumidores.


Pero esa es una tarea dificultosa. Mucho mejor, en mi opinión, es arrancar desde cero con un nuevo nombre.

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”
Albert Einstein

domingo, 9 de mayo de 2010

QUE QUIEREN ESCUCHAR LOS JEFES?



En ocasiones anteriores hemos hablado al respecto cómo debe ser el empleado ideal, qué caracteriza a un mal jefe o cuáles serán los próximos retos de la Alta Dirección.

En esta oportunidad nos enfocaremos a los jefes y en cómo mantenerlos contentos.

¿Saben realmente los empleados qué quieren oír sus superiores? ¿Qué acciones los favorecen para mejorar su reputación y ser mejor valorados?

Preguntas como esas fueron planteadas por la revista AskMen, quienes a través de un estudio denominado “Things bosses love to hear”, (cosas que los jefes adoran oír) seleccionaron las principales cualidades e ideas que un directivo valora en su equipo de trabajo.

Conócelas y analiza cuáles de ellas ejecutas tú.
· Ideas: para un jefe es primordial poder centrarse en sus obligaciones sin estar preocupado todo el tiempo de qué pasa con los trabajadores. Por esto, un empleado debe tener iniciativas y poner en práctica ideas propias.
· Economía: una organización siempre buscará minimizar los costos, por lo que un jefe apreciará que los empleados le informen de haber encontrado nuevas fórmulas que permitan realizar el trabajo de manera más barata.

Además, le gustará saber que el trabajador encontró opciones para ganar más dinero.

Si un empleado le entrega una buena fórmula, el jefe no lo olvidará.


· Manejo y confianza: los empleados deben hacer saber a su jefe que resolverán personalmente las situaciones importantes o difíciles. Si un superior percibe esa actitud, la reputación del trabajador aumenta considerablemente.

· Responsabilidad: el trabajador debe darle la tranquilidad al jefe de que puede asumir un deber y realizarlo con éxito. “Tranquilo, délo por hecho” refleja a la perfección el concepto de que un empleado se auto asigna una misión y el jefe sabe que puede estar tranquilo.

· Interés: en ocasiones, el trabajador, para solucionar un problema, deberá invertir más de 10 minutos en buscar e investigar salidas. El directivo verá que intenta averiguar qué hacer sobre ello y el trabajador podrá demostrar que trabaja duro en el asunto y lograr una solución.

· Proponer: tras esas averiguaciones, el empleado cree que puede hacer una cosa u otra y le consulta a su superior. Pedir esa opinión al jefe es necesario, pero viene apoyada por la muestra de diferentes opciones.

· Rectificar: cuando un empleado se equivoca, el jefe espera que éste asuma el error y actúe en consecuencia. Una actitud confrontacional y orgullosa no será aceptada en ninguna organización, por el contrario, lo mejor es acercarse al jefe y contarle la situación, pero, de nuevo, apoyándose en un plan para arreglar el asunto.

· Predisposición: no hay nada que le guste oír más a un directivo que “no hay problema” frente a aquellos subordinados que se quejan por cualquier cosa.

· Eficacia: dar buenas noticias puede ser un punto importante a favor del trabajador, ya que es señal de que el trabajo previo se ha hecho bien. Preocúpate de que tu jefe esté al tanto de los resultados.



No basta saber, hay que aplicar lo que se sabe, no basta querer hacer las cosas hay que hacerlas”

Seneca

jueves, 6 de mayo de 2010

LA MEJOR FORMA DE COMUNICACION: LA CONVERSACION


Todos creemos en la comunicación, Carlos Chávez, célebre músico mexicano, un día escribió: “El hombre cuando comenzó a construir no construyó más que paredes, pesados muros, cercas para su propia protección y defensa; pero a medida que el tiempo fue pasando se abrieron agujeros en esas paredes, aberturas para ver y ser vistos, para oír y ser oidos. De manera que ahora con objeto de defendernos y protegernos abrimos ventanas en lugar de cerrarlas. Todos creemos en la comunicación y hablamos unos con otros para ver que podemos sacar de ella, en una forma o en otra todo el mundo quiere decir algo y quiere ser escuchado; cualquier verdad o felicidad que exista viene de la comunicación, de la posibilidad de abrir ventanas.”

La importancia de la conversación

De acuerdo a Robert Lefton, presidente de la empresa Psychological Associates, Inc., la gran mayoría de los hombres de negocios consideran que la comunicación es su principal área de dificultad. Y posiblemente la mayoría de ellos tengan problemas en la comunicación cara-a-cara: las conversaciones. La conversación es quizás la primer forma de comunicación que desarrolló el ser humano, anterior inclusive al desarrollo de un lenguaje estructurado. Seguramente todos nos creemos capaces de saber llevar una conversación, pero realmente es un poco más difícil de lo que suponemos.

Qué es una conversación

Colin Cherry, en su libro “On Human Communication,” establece: “una conversación es una forma de comunicación en dos sentidos. Es una acción cíclica en constante estímulo-respuesta, de manera que el comportamiento de los dos individuos es concertado, cooperativo, y dirigido hacia un fin común.”
El fin común de una conversación debería ser el lograr un entendimiento entre las partes involucradas. Y para lograr un entendimiento es necesario que los individuos ajusten sus percepciones, actitudes y conductas. Déjeme hacerle una pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que logró un verdadero entendimiento con alguien a través de una conversación?

Conversar no es influenciar

Desgraciadamente algunas personas creen que la comunicación es simplemente una herramienta para alcanzar sus propios objetivos. Nada más equivocado. Saber conversar no es saber negociar, ni saber obtener información de los demás. Una verdadera conversación es un acto de convivencia e intercambio de ideas en donde las personas reafirmamos nuestra condición de seres humanos. En el plano de la comunicación todos los seres humanos tenemos los mismos derechos y la misma libertad para expresarnos. Quizás sea esta el último de los derechos de los cuales se les puede privar a una persona: el derecho a comunicarse con los demás. Cuando hablamos con alguien y tenemos el firme propósito de convencerlo estamos persuadiendo, si estamos tratando de venderle algo estamos comercializando, si estoy tratando de obtener información estoy realmente investigando. Una verdadera conversación es una forma de conexión entre dos personas que desean “crecer” e intercambiar información de la misma manera que dos computadoras se pueden “concretar” entre ellas. Si una de las computadoras no desea compartir el acceso, entonces la comunicación entre ambas se rompe. De la misma manera que si no existe confianza entre dos personas se rompe la conversación.

Conversaciones accidentales

Seguramente le ha tocado a usted la oportunidad de tener “conversaciones accidentales,” ese tipo de platicas que se tiene con personas que no conocemos, estas ocurren en lugares como: aeropuertos, salas de espera y hasta en la fila del banco. Estas conversaciones suelen ser abiertas por el hecho de que no conocemos a la otra persona, y no guardamos ningún temor por mostrarnos tal como somos en nuestro interior. A menudo una persona “extraña,” o que no es tan cercana a nosotros, puede inspirarnos a conversar profundamente. Estas conversaciones son verdaderas “actos de convivencia humana” que nos recuerdan lo maravilloso de los sentimientos y como dos seres pueden ser tan diferentes, y al mismo tiempo tan parecidos. Quizás esta es la paradoja más grande de la humanidad, los seres que formamos un mismo grupo guardamos marcadas diferencias. Mientras que entre personas aparentemente diferentes tenemos muchas cosas en común.

Solo se puede conversar cuando hay interés

Hace tiempo un psicólogo me comentaba que el matrimonio es como una gran conversación, cuando la pareja ya no tiene nada que comunicarse es cuando se plantean la idea de una separación. Tenemos que reconocer que para conversar con alguien tiene que existir cierto vínculo, un punto en común en donde las dos personas se entrelazan, aunque sea por unos cuantos minutos. Cuando nos acercamos a una persona e iniciamos una conversación estamos demostrando un interés por conocer algo más de esa persona: que opina, como evalúa, como vive, que va a hacer más tarde, etc. Conversar es la mejor manera de conocer a otra persona, es una forma de iniciar relaciones. Después de que una persona ha conversado con alguien más, es cuando se puede decir que se ha iniciado una conexión, una relación que antes no existía. Y no puede existir un vínculo entre dos personas sin un interés mutuo.

Nos acercamos mientras conversamos

Ahora pasamos más tiempo con nuestros compañeros de trabajo que con nuestros hijos o esposa. Una jornada de trabajo nos absorbe una gran parte de la semana (y de la vida) en términos cuantitativos y cualitativos. Quizás sea esta la razón por la que los roles entre el hogar y la oficina se están intercambiando. En términos generales, ahora el horario del hogar se está haciendo lo más eficiente posible. Se trata de aprovechar al máximo las pocas horas que pasamos con nuestras familias. Mientras que en la oficina se dedican "laargas" horas a “formar equipo” con los compañeros, a “conocer al cliente” y a “interactuar” con la organización. El ser humano tiende a acercarse a otros con quien se le facilita tener una conversación. Porque mediante esta forma de comunicación se expresa y se manifiesta su individualidad, de manera que mientras conversamos con alguien “nos reflejamos” a nosotros mismos y hasta aprendemos a conocernos en la imagen que proyectamos. En otras palabras, si conversando con mis compañeros de oficina me confirman que soy una persona “eficiente,” y esta idea me complace, procuraré aproximarme más a ellos y confirmar mi grado de eficiencia. No estaré dispuesto a alejarme de ellos mientras piense que ellos me ayudan a conocerme mejor y por lo tanto me ayudan a superarme. Todo gracias a la comunicación mediante las conversaciones.

¿Qué se necesita para conversar?

1. Un tema o materia de conversación

Un verdadero tema de conversación es aquel que nos lleva a mejorar nuestra condición humana. El tema debe ser lo suficientemente amplio para poder explorarlo desde diversos puntos de vista, pero también específico en cuanto a los alcances del tiempo que puede durar la conversación.

2. Un objetivo común

Cuando nos sentamos a conversar con otra persona debemos de establecer que deseamos obtener un objetivo común, este puede ser el de generar más conocimiento, llegar a una conclusión o simplemente conocer un poco más sobre la otra persona. Una conversación siempre nos lleva de un lugar a otro lugar.

3. Un espacio/tiempo de conversación

Las mejores conversaciones se hacen: cara-a-cara y de preferencia cuando ambas personas se encuentran sentadas. Conversar requiere de relajar el cuerpo para concentrarnos en el trabajo intelectual. Los mejores espacios para conversar son en donde exista una privacidad relativa y por supuesto condiciones ambientales favorables.

4. Reglas del juego

La gran mayoría de las actividades humanas requieren de ciertas reglas que permitan la igualdad de circunstancias para todos los miembros.

Respeto

Si existe alguna forma de “violentar” una conversación es mediante la perdida de respeto, digamos que es el equivalente a pasar de un saludo de mano a los golpes. No se debe de utilizar el lenguaje como “arma punzo-cortante” tratando de disminuir a fortaleza de la otra persona. O como diría un amigo: “No es lo mismo decir la verdad que dar de verdadazos.”

No interrupciones

Cuando las personas interrumpen a otra persona están tratando de ejercer una forma de poder que puede llevar a que la otra persona intente hacer lo mismo, o bien que se sienta agredida. Las interrupciones indican una serie de factores: el tiempo se está agotando, una de las partes no desean escuchar más; o bien, las personas temen “perder” la “batalla de argumentos” y desean “contraatacar” lo antes posible.

5. Interés en la otra persona

Se debe tener un genuino interés por la otra persona para iniciar una conversación. Este interés es lo que nos hace prestar atención y escuchar cuidadosamente. Lo que es más, un genuino interés no hace construir preguntas para aprovechar al conocimiento y la disposición de los demás. Sin interés en los demás es difícil iniciar una conversación, y pero aún mantenerla.

6. Un deseo por compartir la información

Si dos personas se guardan información entonces no podrá existir una verdadera conversación entre ellos. A menudo el tener más información que otra persona puede mantener una posición desigual, e inclusive se le puede considerar como factor antagónico: “Yo conozco algo que tu no sabes, y no te lo quiero decir.”

7. Abrir nuestras emociones

Cuando dos personas están conversando, no son solo sus mentes las que se están comunicándose, sino también sus corazones. Los sentimientos son parte de la amalgama de mensajes que transmitimos los seres humanos. Hacer a un lado las emociones durante una conversación es como tratar de “conquistar” a una dama ofreciéndole un precioso ramo de flores artificiales, pueden ser hermosas pero les falta algo: quizá naturalidad.

Las reuniones de trabajo y las conversaciones

Las reuniones de trabajo deben de ser en esencia conversaciones grupales en donde se intercambia información con la finalidad de alcanzar un objetivo común. Desgraciadamente a menudo las reuniones suelen manejarse como “interrogatorios” o simples presentaciones en donde la alta dirección “demanda” ser informada. Pareciera como si se tratara de ser “lo más frío posible” como si esto fuera a ser garantía de objetividad, y por lo tanto de resultados. La forma natural de intercambiar información no es a través de correspondencia o llamadas telefónicas, sino basándose en conversaciones cara-a-cara. Pero si nos olvidamos de la naturaleza humana es muy probable que nunca se alcancen un cierto grado de entendimiento. En las organizaciones es muy común encontrarse con personas que no hablan con los demás, simplemente giran instrucciones; no escuchan a los demás solamente los oyen (mientras hacen otras cosas), no entienden a los demás solamente los evalúan; y finalmente no les interesa involucrarse con ellos solo se limitan a administrarlos. ¿Ustedes creen que pueda existir una buena conversación entre ellos?,

¿Conoce alguien con estas características, cómo son sus resultados?

Una verdadera conversación debe cansar

¿Será posible que existan personas que se cansen de conversar? Yo lo plantearía de otra manera: ¿Será posible que todos conversemos con la misma profundidad? El acto de conversar es sumamente complejo, ya que involucra una serie de actividades: primero se tienen que organizar los pensamientos; segundo,se traducen esos pensamientos en ideas concretas; tercero, se selecciona el vocabulario adecuado para expresar las ideas; cuarto, se ejecuta la presentación del mensaje al mismo tiempo que se realiza movimiento corporal; y finalmente se escucha a sí mismo mientras habla y trata de percibir las reacciones de su receptor. Es una actividad intensa que demanda ciertas condiciones preexistentes como: un deseo firme por aprender de la otra persona, flexibilidad mental para aceptar ideas contrarias a las mías, una mente ágil para utilizar la creatividad, etc.

Practique e inicie una conversación

Ahora mismo, “planee” una conversación accidental con alguien con quien desee intercambiar información. Vaya directamente con esa persona con la que nunca ha conversado anteriormente. Lleve consigo la lista de los siete puntos mencionados anteriormente, pero principalmente despójese de sus miedos y no se oculte tras su “armadura” formada de: posición económica, puesto o títulos académicos. Va a hablar como ser humano con otro ser humano. Inicie la aventura de conocer y dejarse conocer, después de todo ¿qué es lo peor que puede suceder? No actúe como lo hace normalmente, concéntrese en la otra persona: sus intereses, el movimiento de sus manos, las palabras que
utiliza, el ritmo de la voz y hasta las emociones que aparezcan. Recuerde que está centrado en toda la información que la otra persona transmita, cuando le toque su turno no se preocupe por su apariencia o postura. Concéntrese en el mensaje y preocúpese solamente por transmitir lo que usted quiera expresar, si está entusiasmado no oculte sus sentimientos, recuerde que son parte del mensaje. Una simple conversación debería ser una de las experiencias más enriquecedoras y excitante que puede disfrutar el ser humano. Si este tipo de interacciones ocurriera más seguido, seguramente existieran menos problemas y un mayor entendimiento entre la raza humana, que lo único que exige es eso: que sea humana.



“Una buena conversación es tan estimulante como una buena taza de café, y en ocasiones es igualmente difícil de conciliar el sueño después de ella.” (Y hasta puede que provoque adicción.)

Anne Morrow Lindbergh

miércoles, 5 de mayo de 2010

LA ACTITUD ES TODO


Tenía 24 años cuando se topó con la historia de una mujer que le dio la vuelta al mundo en un barco de vela. Esta historia inspiró a Galia para hacer lo mismo. “Me costó 7 años de preparación”, recuerda, “pero lo hice. A los 31 años crucé el Atlántico yo solita”. El recorrido duró 41 días, zarpando del puerto de Vigo en España y anclando en Xcaret, Cancún.

Me fascina Galia Moss. Suena raro, pero lo que me fascina es su actitud. A los 31 años, cruzar el Atlántico sola por 41 días en un velero que en la inmensidad no es más que una cascarita de nuez no es cualquier cosa.

Me imagino que desde que la idea nació, hasta que culminó, tuvo que haber pasado por muchas etapas difíciles, planes, sueños, desencantos, buscar patrocinios, escuchar más de cien veces "Estás loca" y demás adversidades. Todos nosotros nos planteamos retos, quizá no tan valientes; sin embargo, no se diferencian mucho del de ella.

Cumplir un sueño, el que sea, acariciado por años, sólo obedece a una cosa: actitud. Sí, la actitud constituye el cien por ciento de todo lo que hacemos.

Leo en la página de Galia: "La verdad es que sí he tenido muy malos ratos, he llorado, he estado en silencio y seria; les he reclamado a las velas sus escándalos, y al viento el porqué no viene. Pero la verdad es que sí he podido estar casi todo el tiempo de buenas. Mucho tienen qué ver los años que soñé estar aquí, pues ¡¡lo estoy viviendo!! ¡¡No es un sueño!! Y algo que he aprendido es que mejor darle una sonrisa al mal tiempo que darle la espalda o un reclamo".

Todos tenemos nuestras travesías, y no es ningún secreto que la vida nos premia cuando la abordamos desde una actitud positiva. Nuestro reto, como el de Galia, es que en el momento en el que vivimos un golpe, o llega la adversidad, todos nuestros mejores propósitos fácilmente se escapan por la ventana.

Sí, estoy segura de de que la teoría todos nos la sabemos, el chiste es que en el momento de la verdad sepamos sacar la casta.

Por ejemplo, qué haces cuando una abeja se te para en la nariz, cuál es tu reacción frente a una mala noticia en el trabajo, cómo tratas al mesero que te trae mal el plato, o qué tan complicada o fácil eres en una relación. La actitud es lo primero que notamos en una persona, y eso se debe a que involucra todo.

La actitud es el centro que gobierna nuestra vida: o te empuja hacia las estrellas, o te envenena y paraliza. No podemos cambiar nuestra altura o tipo de cuerpo, pero sí nuestra actitud.

Víctor Frankl dedicó toda su vida a enseñarnos que se trata de una decisión y que la podemos desarrollar, así como cualquier otra habilidad.

Para modificar nuestra actitud, lo primero que tenemos que cambiar es el corazón (aunque suene cursi), porque en el corazón reside todo lo que somos. A partir de ahí entra y sale todo lo que somos, lo que nuestros ojos, oídos y boca escuchan, ven y dicen.

Todo esto tiene un fuerte impacto en nuestro estado de ánimo, bienestar y actitud. Y ni hablar sobre quienes nos rodean.

¿Te imaginas lo que la cabeza de Galia le murmuraba antes de aventurarse al reto? Seguramente, todas las razones por las que no tendría que ir. Sin embargo, es el corazón el que te dice: "Sí puedo, no sé cómo; fácil no va a ser, pero me prepararé lo mejor que pueda y me lanzo". Y se lanzó. Y eso es lo que mueve a los grandes héroes y heroínas de la historia: el corazón.

Sin embargo, existen personas que en su corazón albergan sólo limón. Es una pesadilla toparte con ellas, porque siempre encuentran motivos que justifican cómo NO se pueden hacer las cosas, y si no hay problemas, los crean. Todo es complicado, agobiante. Y por supuesto, llevan a cuestas una nube negra.
En cambio, qué delicia es encontrarte en la vida a personas que tienen la actitud de "claro que se puede", que siempre tienen una palabra amable y una sonrisa en la boca ante cualquier circunstancia.
Y tu actitud ¿cómo anda?


"Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta mas a los problemas que a las soluciones"


Albert Einstein

UN ABRAZO EN LA CUMBRE



"-Ya no hay nada qué hacer, hay que regresar ¡¿Regresar?! ¿Pero por qué? Nos encontramos en la cima sur a 80 metros de la cumbre. Tanto entrenamiento, tanto esfuerzo, 8,768 metros recorridos y a tan sólo una hora de conquistar la cima del Everest, el sueño de mi vida se esfuma. Del líder del grupo sólo escucho un: -No hay cuerda, se les olvidó.

¿Cómo era posible? El ascenso estaba previsto desde muchos días, semanas, meses antes; la cuerda era un ¡asunto vital! El viento soplaba fuerte y continuar sin ésta era un suicidio. ¡No lo podía creer! Mi impotencia era total. Regresé destrozada..." Esto lo cuenta Karla Wheelock, una joven mexicana de Saltillo, Coahuila, cuyo aspecto frágil engaña a quien la observa: delgada, femenina, güerita, ojos claros, nariz afilada y de sobrio vestir.



De cruzarnos con ella en la calle, pensariamos que se dedica a algo asi como a dar clases de ingles en un kinder, Nadie adivinaria que ese aspecto corresponde a una mujer aguerrida, valiente, entrona, fuerte, profunda y tenaz como pocas: que el 27 de mayo de 1999, se convierte en la primera mujer en llegar a la cumbre del Everest por la dificil cara Norte y, en octubre de 2005, es la primera mujer iberoamericana en alcanzar el Grand Slam (las 7 cumbres mas altas: una por cada cpntinente).


Infinidad de personas intentaron desanimarla. Escucho argumentos como: "Sabes que de las 720 personas que han intentado alcanzar la cumbre del Everest, 28 fueron mujeres y 14 no regresaron?"


Sin embargo, le basto haber leido: "Cuando quieres algo, ponlo en la mente y no te permitas dudar. Y cuando lo tengas claro, bajalo al corazon: cuando eso pasa, los pies solo obedecen"


La montaña esta llena de lecciones que, de saberla sentir, conquistar y observar con humildad, nos llena el espiritu y nos convierte en mejores personas. Al leer el libro de Karla o escucharla narrar con sencillez su hazaña, escalamos junto con ella y nos reta a sacar esa grandeza humana que hace resonancia dentro de cada uno de nosotros.


Todos los conceptos de la experiencia de Karla se aplican a la vida.


Por primera vez escucho el termino "fiebre de cima", concepto que se aplica a aquella persona que se obsesiona con llegar a la meta y no le importa nada mas, al grado en que su propio bienestar y la seguridad de sus compañeros pasan a segundo plano.


Nos habla tambien acerca del como, a diferencia de otros deportes, en la montaña, aunque en principio pareceria que el objetivo es alcanzar la cumbre, la real meta es el regreso.


"Justo al llegar a la cima te das cuenta de que solo estas a la mitad, y cuando te confias en el descenso, es cuando mas te equivocas", nos dice.


Y en la vida, alguien se equivoca cuando en el ascenso se vale de trampas, olvida personas, valores y pisa los dedos de mucha gente, ignorando por completo que falta el regreso, en el que dificilmente encontrara una mano de ayuda.


Asimismo, en su primer intento de cumbre frustrada se da cuenta de que las personas de exito no son las que nunca fracasan, sino las que aprenden de sus errores y vuelven a intentar una y otra vez.


Por ultimo, lo que mas gusto es escucharla contar como su compañero, al llegar a la cima antes que ella, la espero, arriesgando su vida, para darle un abrazo y juntos celebrar. Ya que llegar a la cumbre solos, no sabe igual.......


"Todos los dias Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante magico es el momento en que un si o un no pueden cambiar toda nuestra existencia".


Paulo Coello